Encuentre su inmueble

Clave:

Modalidad:

Tipo:

Mostrar inmuebles en:

Zona de mapa:

Precio:

COMPRAR
Compre su inmueble
VENDER
Venta de su inmueble
RENTAR
Rente una propiedad

Casa Bonita Bienes Raíces

Paseo de la Cañada Nº.14
2a.Sección  Lomas de Atzingo,
C.P. 62180
Tel:(777)313-13-20
mayte.casabonita@gmail.com

Don Hernán Cortés

Don Hernan Cortes sabía de lo bueno…pero vivía estresado

Les comparto un excelente relato de Alejandro Rosas, Historiador:
“Unos meses antes del sitio de Tenochtitlan, en diciembre de 1520, mientras se reponía de la dolorosa derrota de la Noche Triste. Preparaba la contraofensiva contra los Aztecas y supervisaba la construcción de los bergantines que botaría en el lago de Texcoco para sitiar la ciudad en el lago.
 
En la campaña sobre los pueblos vecinos de los Aztecas --que fueron reducidos por el conquistador para evitar un posible apoyo durante el sitio-- Cortés sometió con la espada a los Tlahuicas, señores del valle de Cuernavaca. Desde ese momento, el lugar le pareció un paraíso. Su vegetación, el olor a tierra húmeda, la combinación de los colores, la variedad de sus flores, la fertilidad de la tierra y el clima benigno lo convencieron de incluir aquella región como parte de las tierras que reclamaría para sí frente al rey de España una vez consumada la conquista.
 
Establecido en Coyoacán después de la victoria sobre Tenochtitlan, Cortés ordenó la construcción de una torre sobre las ruinas prehispánicas de Cuernavaca. La obra fue concluida en 1524 y desde lo alto se divisaba todo el valle, que tenía como fondo los volcanes que había visto al llegar a México. Por esos años nadie podía disputarle el poder a Cortés; su fama era por todos reconocida y, aunque las envidias estaban a la orden del día, por cédula real había sido nombrado gobernador, capitán general y justicia mayor de la Nueva España.
 
De ahí que por el momento no pensara construir palacio alguno en Cuernavaca. El conquistador quería ser parte de la nueva ciudad de México, fundirse con su destino, echar sus propias raíces en las profundidades de la otrora capital Azteca. Y como gran conquistador se apropió del predio en que se encontraban las Casas Nuevas de Moctezuma y además, ante el silencio de sus hombres, del palacio de Axayácatl.

En Cuernavaca, los hombres de Cortés decidieron ceder a los franciscanos parte del terreno donde se encontraba edificada la torre para que construyeran una capilla. De esa forma evitaron que la Audiencia expropiara la encomienda del conquistador. Acto seguido ampliaron la primera construcción desplegando tres cuartos y una terraza arqueada con vista hacia los volcanes. Cuando don Hernando regresó a México, incorporó la capilla al resto del edificio y a cambio entregó a los franciscanos un terreno más grande donde fue construida la catedral.
 
La situación política se agravó a partir de junio de 1526. Las intrigas hicieron mella en la capital novohispana y Cortés fue destituido de su cargo de gobernador y sometido a juicio de residencia. Meses después lo obligaron a renunciar a los cargos de capitán general y repartidor de indios. En los primeros días de octubre le siguió lloviendo sobre mojado: el gobernador lo desterró de la ciudad de México.
 
Cuernavaca apareció de pronto en sus reflexiones y nuevamente surgió el visionario. Consciente de que sus enemigos ocupaban los principales cargos políticos en la ciudad de México, decidió construir un palacio en un lugar estratégico, rico en recursos de toda índole para hacer frente a cualquier eventualidad. Ordenó así, entre 1527 y 1528, la construcción de una réplica ampliada del alcázar que don Diego Colón edificó en Santo Domingo y que lo había impresionado en 1504 cuando pisó por vez primera las islas del Nuevo Mundo.

En Cuernavaca vivió una especie de exilio. Al regresar a México había decidido no entrar a la ciudad capital porque continuaban los problemas con la Audiencia. Anduvo entre Tlaxcala y Texcoco antes de instalarse, en enero de 1531, en Cuernavaca con doña Juana Zúñiga, su segunda esposa -la primera, Catalina Juárez, había muerto en 1522 en circunstancias extrañas. Corre la versión de que Cortés la asesinó, convirtiéndose en el primer autoviudo de la historia mexicana.
 
El palacio de Cuernavaca, sin embargo, se presentaba también como un remanso de paz. Ahí continuó viviendo su mujer incluso después de la muerte del conquistador. Durante varios años la vida cotidiana de la familia Cortés transcurrió apacible. A don Hernando, sin embargo, la tranquilidad parecía irritarlo, buscaba afanosamente regresar a las andanzas propias del conquistador. Cuando no estaba pensando en mayores hazañas o supervisando la construcción de naves en su astillero de Tehuantepec, se le veía recorriendo las tierras del marquesado del Valle, donde había introducido exitosamente la caña de azúcar. Por momentos parecía disfrutar de las faenas agrícolas.

Durante la década de 1530 el palacio de Cortés vivió su época de oro. El marquesado del Valle creció bajo su sombra aprovechando las fértiles tierras de la región y el palacio fue admirado por propios y extraños. En 1540 el conquistador viajó nuevamente a España y ya no pudo regresar. La muerte le ganó la última batalla en Castilleja de la Cuesta el 2 de diciembre de 1547.”

Moraleja:

Usted como Cortes tambien seleccione a Cuernavaca como un remanso de paz, bienestar, seguridad y tranquilidad…sin estres…pero hay que ser mas inteligente que Cortes…¡ no se vaya de aquí nunca !!!

Casa Bonita le mostrara donde esta su “palacio”…déjese llevar.
 
Volver